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¿Tu hijo no come?, aprende a conquistar su paladar

No es la primera vez que tu hijo termina la cena una hora después de haber empezado, con un trozo de comida pegado en el carrillo de su boca y diciendo a gritos “¡Noooo, mamá más nooo, que ya no quiero maaaaas!”. Aunque hablemos de trucos, esto no es magia, tampoco es cuestión de apetito, sino de establecer estrategias para hacer de las comidas un momento agradable para los dos.

Dónde y cuando darles de comer

– Apaga la televisión y aprovecha para compartir esos minutos con tu hijo. Los niños disfrutan más su comida cuando mamá se sienta al lado a comer y le hace gestos de agrado como: “mmm, qué rico está”. Aún les parece más emocionante cuando ven que comes con él.
– No permitas que el niño lea, haga construcciones ni se ponga a pintar mientras come. Puede distraerse y es posible que pierda el interés en los alimentos. Cada cosa a su tiempo.
– Crea hábitos alimentarios y establece horarios de comida definidos. De esta forma, el niño se acostumbrará y tendrá hambre cuando llegue la hora de comer. Pero no peques de rigurosa, procura que los horarios tengan sus márgenes de tiempo, dependiendo del día, por ejemplo, los días de fiesta, en vez de despertarlo a su hora para que coma, podemos dejarnos llevar por la improvisación y permitirle comer a otra hora. Es importante establecer una rutina, pero sin caer en exageraciones.

Colores y formas que le gusten

Los niños comen con los ojos, igual que nosotros. Los colores les encantan, sobre todo los llamativos. Puedes optar por crear platos vistosos, que parezcan caramelos y golosinas cuando, en realidad, son carne, pescado o verduras.
– Si les gusta lo que hay en el plato, mejor, pero, si no es así, podemos optar por licuar la comida o disfrazarla.
– Todo entra por los ojos y la comida no es la excepción. Crear y diseñar platos atractivos es fundamental para provocar. La idea es preparar recetas que estimulen al niño con figuras geométricas o formas de trenes, casas, carros, etc. Por ejemplo, corta los vegetales y frutas como anillos o prepárale la carne en tiras.
– Ofrécele varias alternativas, para que pueda escoger la que más le gusta. Además, sirve diferentes tipos de alimentos, recuerda que en la variedad está el gusto.
– Los colores estimulan los sentidos. Utilizar platos de tonos llamativos o con personajes infantiles ayuda a que el niño se sienta vinculado con la comida y tenga mayor interés al sentarse a la mesa.

Sabores y olores que le agraden

Con paciencia y creatividad es posible estimular el apetito de los pequeños para lograr que les encuentren el gusto a los alimentos.
– A los niños les encanta lo dulce, por eso es aconsejable darles fruta que, además, es rica en vitaminas. La leche también es dulce, al igual que los zumos naturales de fruta y los batidos. Evita los dulces artificiales.
– Prueba a darle cinco o seis comidas diarias, no muy abundantes, para que su metabolismo funcione con mayor rapidez.
– Déjale que fabrique sus propios gustos. Ten en cuenta qué le gusta más para poder dárselo más a a menudo y poder usarlo de comodín para mezclarlo con los alimentos que menos le agradan.

Qué preparar

– Alimentos que pueda coger con las manos:
Queso blando, trozos de fruta o verdura, trocitos de croqueta, patatas o pan. Les encanta pringarse y que parezca una competición de manchas.
– Trocitos blandos que pueda masticar con facilidad:
Plátano en taquitos y verdura en finas tiras. Especialmente con la fruta y la verdura, la carne y los fritos también muy blanditos, que le supongan un masaje a las encías y no una lucha de masticar.

Cómo prepararlo

– En trozos:
Sándwiches o pizzas tamaño miniatura, huevos de codorniz, salchichas enanas, etc. Se sentirá como Gulliver y el plato no parecerá tan lleno.
– Con creatividad:
• Fideos y pasta de colores con colorantes autorizados, se encuentran con facilidad en las tiendas y verá su plato lleno de matices.
• Mete la fruta en gelatina y preséntasela en cubitos. Utiliza las hieleras con formas de animales y monstruos, prepara la gelatina, añade la fruta en trocitos y mételo en la nevera.
• Si le cuesta tomar leche, hazle batidos naturales de chocolate, vainilla o fresa y congélalos en moldes pequeños. Puede tomárselos chupándolos y la leche conserva sus vitaminas.
• Utiliza las verduras para hacer construcciones. Una vez hervidas, fritas o a la plancha, dale formas divertidas con el cuchillo. Si te ves poco habilidosa, en las tiendas venden moldes para hacerlo más fácil. Torres de cebolla frita, ejércitos de huevos duros, casitas de coliflor…
• Dibuja con las salsas de colores en el plato y haz con la comida formas divertidas:
Filetes con forma de cara, pescado en taquitos, sándwiches en forma de moto, verduras dibujando un rostro sobre el plato como si fuera un payaso…
– Antes de empezar a comer dile que te adivine el personaje o la forma del plato. Si lo acierta, dale un premio, si no, juega con él a crear formas nuevas.
– Utiliza canciones para despertar su imaginación y entre bocado y bocado, dile que cante contigo. Dile que son las canciones de la hora de comer.
– Podéis jugar a hacer formas de animales o alimentos con la cara y las manos mientras mastica. Iréis adivinando cada uno de qué personaje se trata.

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