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Trucos para contar un buen cuento a tus Hijos

No hay nada que guste más a un niño que sus padres le cuenten un cuento: el de toda la vida, el que se inventen sobre la marcha o aquél en el que él se convierte en el protagonista de una aventura. Si nos fijamos en su expresión, veremos su gran concentración y, a la vez, la placidez de su rostro.

Si echamos un vistazo a la sección infantil de cualquier librería, nos encontraremos con un montón de niños sentados a una mesa o directamente en el suelo, hojeando algún libro. Sus padres también estarán rebuscando entre las estanterías aquel libro que creen que podría gustarle a su hijo. Son padres verdaderamente motivados e interesados en ofrecer a sus pequeños lo más adecuado y nunca ha habido tantas ni mejores publicaciones que las que ofrecen en la actualidad. Nunca se había dedicado tanta atención y tantos medios al libro infantil.
Las siguientes pistas pueden ayudarte a elegir los libros más adecuados para la edad de tu hijo o más acordes con sus intereses. Aunque te recomendamos que no te olvides de los cuentos orales, tanto los inventados por ti como los de toda la vida.

¿Cuándo empezar?
Desde que empieza a permanecer despierto más tiempo, podemos cogerlo en nuestros brazos y cantarle nanas, decirle pequeñas rimas, mostrarle libros suaves de tela o de plástico que él pueda manipular y llevarse a la boca sin hacerse daño. Son muy apropiados aquéllos con diferentes texturas: fieltro, terciopelo, pelo o esos otros que, al tocarlos, emiten algún sonido. Serán libros sin texto, ya que, a estas edades, lo de menos es la historia, puesto que el niño aún no está preparado para entenderla, pero le gusta oír nuestra voz, la musicalidad y el ritmo de lo que le contemos.

De 6 meses a 1 año. El pequeño empieza a interesarse por la historia que están contándole. Comienza a darse cuenta de que ese objeto que sujeta su madre tiene algo que ver con lo que está escuchando. Le gustan las palabras sonoras, las onomatopeyas, la gesticulación y la repetición. Empezará a pasar las páginas y a querer coger el libro, por lo que éste ha de ser resistente, de hojas duras que pueda manipular con facilidad.
A medida que se acerca al primer año, puedes empezar a señalarle las imágenes, que serán muy sencillas y familiares para el niño. Verás cómo, poco a poco, las señalará cuando te escuche nombrarlas. Aún no mantendrá la atención durante mucho tiempo, por lo que, al menor síntoma de cansancio, déjalo para otro momento.

De 1 a 2 años. En esta etapa al niño le gustará que le contemos la misma historia una y otra vez; que pongamos voces; que hagamos gestos cómicos o que adoptemos una expresión triste ante cualquier contratiempo del protagonista; que repitamos pequeños estribillos; que le pidamos que busque alguna de las imágenes, que han de ser familiares y fácilmente reconocibles por él: la mamá, el papá, el bebé, el perro, la mesa, etc. Prueba a cambiar alguna parte de la historia o a decir algo disparatado. Se dará cuenta enseguida.
Poco a poco, captará las convenciones de la lectura: que la historia tiene un principio y un final; que suelen comenzar y acabar de la misma manera: “érase una vez…”, “colorín colorado…”; que primero se lee la página de la izquierda, etc.

Trucos para contar un buen cuento a tus Hijos
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