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Las uñas de tus Hijos, ¿Cómo cuidarlas?

Una parte de nuestro cuerpo bastante vulnerable, las uñas se hieren a la mínima, se atrapan en el marco de la puerta o bien aparecen sin previo aviso encarnadas en algún dedo del pie.
Aunque parezca sorprendente, las uñas acaparan más del 10% de todas las patologías de la piel. Si bien la uña no posee terminaciones nerviosas, éstas sí abundan a su alrededor y contribuyen a su sensibilidad ante estímulos como la presión (sensación necesaria a la hora de manejar objetos) y la temperatura.

Cómo cuidarlas

Tenemos que tener en consideración que las uñas de un bebé son más blandas y necesitan más cuidados que las de, por ejemplo, un niño de seis años. Los instrumentos que utilicemos para su cuidado tienen que tener un tamaño proporcional a su edad y no debemos, por ejemplo, cortarlas con un cortaúñas automático de adultos, ya que podríamos seccionar, literalmente, un pedacito del extremo del dedo.
La cutícula o piel que se encuentra en la base de las uñas no debe, al contrario de lo que muchas madres creen, quitarse para embellecer su aspecto. En el mejor de los casos, debemos tan sólo reparar la zona externa, desprendiendo la piel muerta, pero nunca quitarla en su totalidad.

Problemas más comunes y sus mejores soluciones

GOLPES

Inicialmente, el lecho cambia de rosado a rojo y, pocas horas después, a morado. Estos cambios de color se deben a una hemorragia que se ha producido por debajo de la misma uña. En los primeros momentos tras el golpe, podemos aplicar un pedacito de hielo sobre la uña para contener el dolor y la inflamación. Horas después, un ligero vendaje evitará la reactivación del dolor por cualquier simple roce. La principal complicación suele ser la aparición de estrías o pequeños hundimientos de la uña que, normalmente, desesperan a las madres por su lenta evolución. En otras ocasiones, si el golpe ha afectado a la matriz, puede provocar un desprendimiento de la uña. Normalmente, sólo hay que esperar a que crezca y estas marcas desaparecerán por sí solas.

COMERSE LAS UÑAS

Esta mala costumbre, también llamada onicofagia, en realidad suele ser la manifestación de un problema de origen psicológico relacionado con la ansiedad. La potenciamos cuando la longitud de las uñas es irregular y el niño tiende a normalizarlas mordiéndolas. Cortarlas y limarlas disminuye su atención sobre ellas. Presta igual atención a sus cutículas. Esos incómodos pellejitos harán que tu chico se ponga bizco y comience su destructiva labor. Un poco de crema suavizante o aceite sobre la cutícula evitarán esos roces que tanto le molestan.

DESPRENDIMIENTO POR CAPAS

La onicosquicia suele aparecer en aquellos niños que no se secan bien las manos y que, permanentemente las tienen húmedas. Este factor altera las capas de queratina de las que etán compuestas las uñas. Paradójicamente, sufre una deshidratación por los ciclos de humedad y vaporización. El mejor remedio es aplicar vaselina después del baño nocturno en cada una de las uñas afectadas. Pero, si sólo se trata de descamación o levantamiento en capas, es necesario, primero, cortar las uñas en forma curva y dejarlas sin limar para evitar nuevas alteraciones.

UÑA ENCARNADA

La onicocriptosis, por su parte, suele darse en las uñas de los pies. La causa más frecuente suele ser un zapato estrecho, la obesidad, problemas ortopédicos o un mal corte de las uñas. La solución es aplicar un pequeño ovillo de algodón que separe la zona de piel irritada de la uña que literalmente impacta contra ella, creando un pequeño colchón que permita su cicatrización. Cambiar la horma del zapato por otro más ancho y cortar las uñas de los pies rectas evitarán las uñas encarnadas.

PANADIZO

Una zona cercana a la uña comienza a enrojecerse, inflamarse y suele presentar un intenso dolor de tipo pulsátil. Todo ello ocurre en menos de 24 horas, sobre todo en las manos y, raramente, en los pies. El hecho desencadenante más frecuente en los niños es la existencia de pequeñas heridas en los bordes de las uñas, especialmente, padrastros.
Favorece su evolución introducir el dedo en un vaso de agua muy caliente, sin que llegue a quemar, con alta concentración de sal. Hay que repetirlo varias veces al día. Afortunadamente, el absceso suele evolucionar por sí solo y evacuar al exterior su contenido. Recuerda, sólo debes utilizar antibióticos si los ha prescrito un facultativo.

Alimentos que favorecen su desarrollo

Las uñas están compuestas por queratina, una proteína rica en azufre, sales minerales y vitaminas.
El zinc participa en la síntesis de la queratina. Su falta provoca uñas finas y quebradizas. Se encuentra en las ostras, las nueces, los huevos, las anchoas, las almejas, el queso, las carnes magras, las setas, el atún y las bebidas de soja.
La falta de hierro es una de las causas de la aparición de pequeñas manchas blancas diseminadas por las uñas. Carnes, pescados y huevos son sus mayores fuentes de aprovisionamiento. También podemos encontrarlo en los frutos secos, cereales y legumbres. Recuerda que los alimentos ricos en vitamina C favorecen la absorción del hierro. Por último, el yodo aumenta la resistencia de las uñas. Lo ingerimos mediante los pescados y mariscos.

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